sábado, 27 de febrero de 2021
Amigos de la Moringa: Más que un árbol de vida.
domingo, 16 de mayo de 2010
domingo, 4 de octubre de 2009
Educación, Comunicación y Medios masivos
Estos medios han adquirido poder, porque tratan de fijar formas de pensar de la sociedad, de imponer criterios sobre la política, la economía, lo social. Son capaces de engrandecer o destruir a personas, grupos, organizaciones, por medio de la noticia, el comentario, la publicidad. Su influencia es tan enorme que se les considera como "formadores culturales", capaces de moldear nuestras ideas, hábitos, costumbres, formas de concebir la vida insinuándonos cómo debemos pensar, ser y actuar desde sus campañas consumistas y aculturantes.
Podría decirse, que además, los medios han contribuido a aumentar los índices de violencia, deterioro moral y social, especialmente en nuestras jóvenes generaciones, con programas de televisión, películas y juegos que tienen un alto grado de agresividad. Nuestros jóvenes además fascinados por la inmediatez, ilusión y facilidades que los medios les muestran, se han distanciado de otras experiencias comunicacionales: la lectura, el diálogo, el compartir experiencias con los otros, el dar rienda suelta a supropia imaginación e inventiva, propiciando por el contrario la pasividad, el conformismo, el desinterés por aprender, experimentar la vida, como componentes decisivos de nuestra actual GENERACIÓN X
Pero no todo puede ser negativo. "Los medios acompañan los procesos de sociabilización, ofrecen referentes de conocimiento muy importantes, imágenes del mundo exterior y de personajes que constituyen parámetros de interpelación, modelos étnicos y sociales de éxito y fracaso, que interactúan con los que vienen de su familia, el barrio o el entorno social inmediato. Más aún, la diversidad cultural o los diferentes universos culturales de los jóvenes, guardan estrecha relación con los patrones diferenciados de la vida y de relación con los medios. El significado del hogar, de la vida de barrio, la relación entre los sexos y generacional, la concepción del tiempo libre, por ejemplo, se dan de manera diversa en la vida de los jóvenes. Se puede afirmar que los medios masivos han dejado de ser externos a los jóvenes y se han incorporado a las experiencias personales, familiares y escolares".
Isabel Naranjo Salazar
Muy profundo Manuel Valenzuela en el video http://www.youtube.com/watch?v=IswdxH-woto el cual nos invita a pensar en una sociedad que enseña a los niños la recepción critica de los medios de comunicación.
Dado que hoy por hoy la sociedad se encuentra alienada más que nunca en su historia. La información fluye tan profusa y tan rápido que no permite el decantamiento especifico de la misma. Y eso ha producido Mala Calidad.La educación sirve como eje estructurante a acercamiento de la realidad a los niños en formación. Y la educación debería redefinirse hacia el favorecimiento de modelos y marcos culturales de sentido a una condición polisémica.
Para así, poder incluso incursionar en la política, no como partidos políticos, más bien en la configuración de una sociedad que redefine el poder para el bien social. Y el único vínculo posible entre estas ideas formativas es la educación.
Leslie Smith.

Las tecnologías se constituyen en enclaves de condensación e interacción de mediaciones sociales,conflictos simbólicos e intereses económicos y políticos. Es necesario entonces insertar la construcción de lo público, la constitución de los medios y las imágenes en espacio de reconocimiento social y las nuevas formas de existencia y ejercicio de la ciudadanía.
La construcción de lo público se puede comprender siguiendo el pensamiento de H. Arendt y el de R. Sennet, lo público se configura como «lo común, el mundo propio a todos», «lo difundido, lo ―publicitado entre la mayoría». (el ágora griega) en el que la gente se junta para intercambiar informaciones y opiniones, para deambular escuchando y entretenerse controvirtiendo. Germán Rey ha explicitado esta articulación fundante de lo público entre el interés común, el espacio ciudadano y la interacción comunicativa: circulación de intereses y discursos en plural, pues lo que tienen de común no niega en modo alguno lo que tienen de heterogéneos, ya que ello es lo que permite el reconocimiento de la diversidad de que está hecha la opinión pública, su contrastación. Hoy es lo propio de la ciudadanía estar asociada al «reconocimiento recíproco», esto es, al derecho a informar y ser informado, a hablar y ser escuchado, imprescindible para poder participar en las decisiones que conciernen a la colectividad. No obstante son hoy una de las formas de exclusión ciudadana, en la desposesión del derecho a ser visto y oído, que equivale al de existir/contar socialmente, tanto en el terreno individual como el colectivo, en el de las mayorías como de las minorías. Las redes virtuales, no son sólo técnicas, sino también sociales: ahí está el dato duro de que Internet sólo concierne hoy a un 1% de la población mundial, y de que su requisito, el teléfono, nos aboca a paradojas como ésta: ¡hay más líneas telefónicas en la isla de Manhatan que en toda África!
La relación entre lo público y lo comunicable pasa hoy por la mediación de las imágenes. —de las vallas a la televisión, pasando por las mil formas de afiches, grafitos, etc. — es una incurable enfermedad de la política contemporánea, proveniente de la decadente democracia norteamericana, que conlleva a la barbarie de estos tiempos que tapan con imágenes su falta de ideas. Hoy la tarea se dirige hacia una comprensión de lo que esa mediación de las imágenes produce socialmente, la emergencia de la crisis que sufre, desde su interior mismo, el discurso de la representación. Pues es cierto que la creciente presencia de las imágenes en el debate, las campañas y aun en la acción política, espectaculariza ese mundo hasta confundirlo con el de la farándula, los reinados de belleza o las iglesias electrónicas, también es cierto que por las imágenes pasa una construcción visual de lo social, en la que esa visibilidad recoge el desplazamiento de la lucha por la representación a la demanda de reconocimiento.
Lo que los nuevos movimientos sociales y las minorías —las etnias y las razas, las mujeres, los jóvenes o los homosexuales — demandan no es tanto ser representados, sino reconocidos: hacerse visibles socialmente en su diferencia. Lo que da lugar a un modo nuevo de ejercer políticamente sus derechos. Y, en segundo lugar, en las imágenes se produce un profundo descentramiento de la política, tanto sobre el sentido de la militancia como del discurso partidista. Las imágenes dan cuenta del «enfriamiento de la política», la «desactivación de la rigidez en las pertenencias», (N. Lechner) que posibilita fidelidades más móviles y colectividades más abiertas. Y en lo que al discurso respecta, hoy es claramente democrático, hecho ciertos tipos de interacciones e intercambios con otros actores sociales. De ello son evidencia tanto las encuestas o sondeos masivos con los que busca legitimar el campo de la política como la proliferación creciente de observatorios y veedurías ciudadanas.
Estamos ante la más tramposa de las idealizaciones, ya que en su celebración de la inmediatez y la transparencia de las redes cibernéticas lo que se está minando son los fundamentos mismos de «lo público», esto es, los procesos de deliberación y de crítica, al mismo tiempo que se crea la ilusión de un proceso sin interpretación ni jerarquía, se fortalece la creencia en que el individuo puede comunicarse prescindiendo de toda mediación social, y se acrecienta la desconfianza hacia cualquier figura de delegación y representación.
Hay sin embargo, en no pocas de las proclamas y búsquedas de una «democracia directa» vía Internet, un trasfondo libertario que apunta a la desorientación en que vive la ciudadanía como resultado de la ausencia de densidad simbólica y la incapacidad de articular la heterogeneidad, de establecer la pluralidad de diferencias de las que está hecha la convocación que padece la política representativa.
Los medios y las redes electrónicas se están constituyendo en mediadores de la trama de imaginarios que configura la identidad de las ciudades y las regiones, del espacio local y barrial, vehiculando así la multiculturalidad que hace estallar los referentes tradicionales de la identidad. Pues la virtualidad de las redes escapa a la razón dualista con la que estamos habituados a pensar la técnica, haciéndolas a la vez abiertas y cerradas, integradoras y desintegradoras, totalizadoras y destotalizantes, nicho y pliegue en el que conviven y se mezclan lógicas, velocidades y temporalidades tan diversas como las que entrelazan las narrativas de lo oral, con la intertextualidad de las escrituras y las intermedialidades del hipertexto.
El reto aquí es reconocer el espejismo producido por el régimen de inmaterialidad que rige el mundo de las comunicaciones, desde la cultura hasta el dinero, esto es, la pérdida de espesor físico de los objetos, haciéndonos olvidar que nuestro mundo está a punto de naufragar bajo el peso y el espesor de los desechos acumulados de toda naturaleza, lo que está sucediendo es que la propia presión tecnológica está suscitando la necesidad de encontrar y desarrollar otras racionalidades, otros ritmos de vida y de relaciones, tanto con los objetos como con las personas, en las que la recuperación de la densidad física y el espesor sensorial son el valor primordial.
El uso alternativo de las tecnologías informáticas en la reconstrucción de la

esfera pública pasa sin duda por profundos cambios en los mapas mentales, en los lenguajes y los diseños de políticas, exigidos todos ellos por las nuevas formas de complejidad que revisten las reconfiguraciones e hibridaciones de lo público y lo privado. Que nadie se confunda, las tecnologías no son neutras, pues más que nunca ellas constituyen hoy enclaves de condensación e interacción de mediaciones sociales, conflictos simbólicos e intereses económicos y políticos. Pero eso mismo que ellas hacen parte de las nuevas condiciones de entrelazamiento de lo social y lo político, de la formación de la opinión pública y del ejercicio de nuevas formas de ciudadanía.
Dora Elisa Ramos Zapata
Así mismo mediante esta reflexión te invitamos a que desde tu rol de docente reflexionemos con seriedad como nuestra amplitud y profundidad en los medios masivos de comunicación y estos median clara y puntualmente para el correcto ejercicio de nuestra praxis docente.

